lunes, 28 de julio de 2014

Las actitudes del emprendedor

Beatriz Tejada
Ante la elevada situación de desempleo, cada vez son más personas las que se lanzan a poner en marcha su idea de negocio. Además de un buen plan, un estudio de mercado, conocimientos del sector en el que vamos a emprender, etc.,  hay una serie de actitudes que nos ayudarán a que cualquier negocio que emprendamos triunfe. Estas son algunas de las más recomendables:
Liderazgo: se dice siempre que quien es emprendedor es un líder, que ve oportunidades donde otros no las ven. El papel de un líder es convencer a las demás personas, aunar esfuerzos, y arrastrar a otros para que trabajen para un fin.

Optimismo: Las emociones y las conductas vienen en parte determinadas por cómo nos enfrentamos a las situaciones. Hay que tener confianza, verbalizarlo si es necesario: “Puedo hacerlo, esto preparado, el que algo quiere algo le cuesta ¿quién dijo que esto iba a ser fácil?

Determinación o perseverancia: una vez nos hemos decidido y hemos puesto el negocio en marcha, determinación y perseverancia son fundamentales. Ejemplo claros de ello es cómo afrontan los deportistas reversos en sus carreras (lesiones,momentos bajos en sus carreras...). No se puede bajar los brazos, a veces habrá que asumir riesgos, y no desviarnos de nuestro objetivo.  Hay que actuar y olvidarse de excusas.

Estabilidad emocional. Un emprendedor no puede ser una persona de rasgos ciclotímicos, que no sepa manejar sus sentimientos. No se puede poner nervioso rápidamente cuando algo va mal, ni eufórico cuando va bien. Se ha de mantener una actitud serena y equilibrada que transmita seguridad a los demás. El equilibrio para afrontar el éxito y el fracaso será un gran aliado.

Habilidades sociales, organizativas: las aptitudes sociales permitirán afrontar situaciones que requieren comunicación, como las negociaciones o el trabajo en equipo; mientras las aptitudes organizativas son aquellas que permitirán al emprendedor coordinar y gestionar el personal, proyectos o presupuestos.

Resistencia a la frustración: emprender no es fácil. Cuando se quiere poner en marcha una idea de negocio hay que enfrentarse a la burocracia, obstáculos, errores...El emprendedor tiene que invertir tiempo, dinero, realizar una labor comercial, y mantener relaciones profesionales que muchas veces acaban no fructificando. Pero esta implicación y compromiso son la única manera de dar valor a la idea y luchar por ella, por lo que es preciso sobreponerse rápidamente a los fracasos.

Ser apasionados: además de los conocimientos técnicos y de la competencia, hemos de contar con cierta pasión por lo que hacemos. Los profesionales de éxito son personas que se dedican a algo que les apasiona, que coincide con su vocación. Cuando se siente pasión por lo que se hace, las personas somos capaces de ser creativos e invertir energía y tiempo, sin sentir pereza.Necesitamos ese empuje adicional que la pasión nos da para sacar adelante un proyecto empresarial.

Si quieres comprobar si dispones de estas y otras actitudes, la DGPYME dispone de una herramienta gratuita de auto-evaluación online de actitudes emprendedoras. ¡Pruébate y descubre si las claves del éxito y el fracaso están en tu interior!

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